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En los dos partidos mayoritarios se encuentran agazapados el pensamiento conservador y cuando no toca ser gobierno, los sostenedores de esta forma de ver la vida se convierten en asesores, cortesanos y aduladores de los gobernantes de turno.
En nuestro país y en particular en Corrientes nuestra provincia, la matriz conservadora o concepción moderada de lo que se debe hacer en la administración publica, llevo a muchos de nuestros gobernantes a no realizar cambios significativos en cuanto al cumplimiento del rol del Estado. Pasadas las intervenciones federales en corrientes, con la llegada del gobierno radical de Ricardo Colombi, la ciudadanía cifro sus expectativas en grandes cambios que deberían traer aparejado la inclusión social, mayor cantidad de trabajo genuino y no empleo público para parientes y amigos, ni siquiera militantes o activistas de algún partido. En los dos partidos mayoritarios se encuentran agazapados el pensamiento conservador y cuando no toca ser gobierno, los sostenedores de esta forma de ver la vida se convierten en asesores, cortesanos y aduladores de los gobernantes de turno. No se puede conservar este estado de situación con casi el 50 % de empleo en negro, con cifras altísimas de deserción escolar, con un déficit habitacional insoportable, solo por mencionar algunos indicadores de nuestra realidad. Con el sistema cooperativo casi en desuso o quebrantados, con déficit de energía eléctrica en nuestra provincia no queda casi nada por conservar en el literal sentido de la palabra, es decir hay que cambiar, poner patas para arriba todo para que mayor cantidad de personas tenga acceso al agua, ya que a la empresa le importa un pito si se extiende o no la red para los ciudadanos. Por eso la matriz feudal conservadora debe dar paso a los que realmente trabajaran para cambiar, tarea que no será fácil ya que los conservadores están en los dos grandes partidos y en los partidos provinciales que salvo excepciones trabajan en proyectos, más bien en reivindicar tradiciones y colores. Los cambios sociales siempre sin excepción parten de la ciudadanía.