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Periodista Invitado Por La Voz Del Parana
Los periodistas necesitan tener nuevas capacidades técnicas y no dejarse llevar por la inmediatez, sino profundizar en los temas que trata. “No somos los dueños de la noticia. Somos simplemente quienes tienen el fabuloso privilegio de transmitírselo a la ciudadanía”, dijo Gabriel Michi, presidente saliente del Foro de Periodistas Argentinos en el acto de renovación de autoridades de la organización. Sin embargo la trascendente misión no siempre goza de buena salud a causa de sectores que en algún periodo de la historia no interpretan la tarea del periodismo como difusor de hechos y pensamientos en el marco de la libertad de expresión. El año 2011 ha sido revelador en ese sentido: fue uno de los más “desafiantes y trágicos” para el periodismo en América. Según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), se registraron 24 asesinatos de periodistas y serias amenazas a la libertad de información por parte de Gobiernos de la región. ”Los ciudadanos tuvieron que lidiar con la violencia para poder expresarse libremente y con normas legales que desvirtuaron las garantías constitucionales sobre el derecho de los ciudadanos a estar libremente informados”, aseguró esa organización tras hacer una revisión de lo ocurrido durante el año que finalizó. En cuanto a violencia contra los periodistas, “en general perpetrada por el narcotráfico y, en muchos casos, en connivencia con funcionarios corruptos”, la SIP considera que éste ha sido “uno de los peores años de la década”. La organización contabilizó el asesinato de 24 reporteros en 2011, una cifra que pone de manifiesto el “peligroso avance del crimen organizado en toda la región”. Según sus datos, el mayor número de muertes se produjo en México (7), seguido de Honduras (5), Brasil (4) y Perú (3). Además, Colombia, El Salvador, Guatemala, Paraguay y República Dominicana registraron cada uno la muerte de un periodista. “Junto a la impunidad por crímenes ocurridos en otros años y la inacción de las autoridades para disuadir a los violentos, se ha creado un círculo vicioso en el que se han nutrido altos niveles de autocensura”, aseguró la organización en un comunicado. La SIP también ha constatado los pocos avances registrados en Cuba, donde “se agudizó la censura y la violencia contra disidentes, periodistas independientes y blogueros”. Además de la violencia, la organización llamó la atención sobre los “peligrosos trámites gubernamentales contra la actividad periodística” acometidos en 2011, muchos “disfrazados de normas legales y medidas judiciales muy confusas para la opinión pública”. Citó el caso de Ecuador, donde la Asamblea Legislativa, por iniciativa del Poder Ejecutivo, continuó la discusión a favor de la sanción de una Ley de Comunicación para establecer “férreos controles y mordazas oficiales contra los medios para que no puedan desarrollar su tarea de fiscalización del Gobierno”. Igualmente el Gobierno argentino “sorprendió” a la comunidad internacional cuando el Congreso logró sancionar una ley que declara al papel para periódicos de “interés público”, lo que implica, según la SIP, que “la producción y venta de este insumo estará regulado por el Estado y, por ende, podrá ser utilizado como mecanismo de presión”. ”Este año también se ha observado con consternación cómo varios gobiernos, entre ellos Argentina, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, han seguido utilizando la publicidad estatal como arma para premiar y castigar a los medios”, apuntó la organización. Según explicó, esos gobiernos “han agudizado sus estrategias de propaganda política, ya sea mediante el uso de cadenas de información pública o comprando y creando medios de comunicación”. El resumen de la SIP -difundido por la agencia EFE- no deja dudas de que las empresas periodísticas del continente, gráficas y audiovisuales, padecieron serias dificultades en el transcurso del año que finalizó. Y, como consecuencia, los hombres de prensa también ingresaron a un terreno movedizo que entorpeció de muchas maneras la tarea específica de informar y opinar. En nuestro país, con la aparición de nuevos medios -en la provincia de Buenos Aires de modo especial- vinculados y beneficiados por transmitir el “relato” oficial, generaron polémicas entre periodistas “militantes” (adherentes K) y los llamados de “oposición”, que avanzaron -lamentablemente- hacia el campo del agravio mutuo, incluso con “pegadas” de afiches en la city porteña y “escraches” a empresas tales como el diario Clarín y La Nación, y sus respectivos periodistas. Por un lado el mensaje es que “está todo bien”, por el otro que hay muchas cosas ocultas: corrupción, mala administración de los bienes del Estado y una orientación política con fuertes matices totalitarios. El tema, en todo caso, pasa por “las voces” del Gobierno nacional que se hacen oír abiertamente a favor del mensaje de “sus” medios y descalificando públicamente a otros independientes. De ninguna manera la situación puede sorprender, responde a la lucha ¿utópica? del periodismo en la búsqueda de la verdad y su ferviente e histórico compromiso con las causas nobles, la pluralidad de las ideas y el bien común. Fuente: Diario Epoca